Prueba de manejo.
Toyota simplificó el nombre (adiós al “4X”) y mejoró de forma clara su SUV eléctrico compacto para 2026. Probamos la versión XLE Plus de tracción delantera, la que más autonomía ofrece en la gama.
Diseño y presencia
El exterior recibe un restyling sutil pero efectivo. El frontal se ve más limpio gracias a la nueva fascia, faros LED más delgados y molduras de guardabarros disponibles en el color de la carrocería.
Mantiene las proporciones de un SUV compacto (4.69 m de largo, 1.86 m de ancho y 1.65 m de alto) con 20,6 cm de altura libre al suelo. En la unidad de prueba, el color Heavy Metal combinaba bien con las llantas de 18 pulgadas.
Interior y habitabilidad
El habitáculo es el área que más avanzó. La consola central se rediseñó: ahora es más limpia, con dos cargadores inalámbricos Qi y un selector de marchas tipo dial. La pantalla táctil de 14 pulgadas es de serie y funciona con Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos. Hay iluminación ambiental de 64 colores y materiales SofTex/tela en los asientos.
Los asientos delanteros calefactados ofrecen buen soporte. El espacio es generoso: 107 cm de legroom delante y 90 cm detrás. El maletero entrega 784 litros (27.7 pies cúbicos) con las plazas traseras en posición y se amplía al plegar los asientos 60/40.
La posición de conducción sigue siendo un poco particular (el volante puede interferir con la vista del cuadro digital de 7 pulgadas si no se ajusta con cuidado), algo que ya se criticaba en el modelo anterior.
Al volante
El XLE Plus monta un motor eléctrico delantero de 221 hp y una batería de 74.7 kWh. Acelera de 0 a 96 km/h en 6,2 segundos. La entrega de torque es inmediata y suave; no se nota el torque steer típico de algunos eléctricos de tracción delantera.
La suspensión se siente más firme y controlada que en el bZ4X anterior. La dirección es ligera y precisa, y el conjunto transmite una sensación más ágil y silenciosa. El confort de marcha es bueno en ciudad y carretera; filtra bien irregularidades sin llegar a ser deportivo.
No tiene modo de un solo pedal, pero las levas en el volante permiten ajustar cuatro niveles de regeneración.
Es un SUV pensado para el día a día, no para buscar emociones en curvas.
Autonomía y carga
La cifra oficial EPA del XLE Plus FWD es de 314 millas (unos 505 km), un aumento del 25 % respecto al modelo anterior. En la prueba a velocidad constante de 75 mph (120 km/h) lograron 250 millas. En nuestro test de autonomía real, superó la cifra EPA y alcanzó 331 millas.
Consume 143 MPGe en ciudad, 119 en carretera y 131 combinado. Trae puerto NACS de serie (compatible con Superchargers de Tesla) y cargador a bordo de 11 kW.
Con carga rápida DC de hasta 150 kW, Toyota declara pasar del 10 % al 80 % en aproximadamente 30 minutos en condiciones ideales. Incluye preacondicionamiento de batería y bomba de calor, lo que ayuda en clima cálido o frío.
Tecnología y seguridad
De serie: Toyota Safety Sense 3.0 (pre-colisión, control de crucero adaptativo, mantenimiento de carril, etc.), monitor de punto ciego, alerta de tráfico cruzado trasero, sensores de estacionamiento y elevador de portón eléctrico. También hay llave digital y conectividad Toyota Connected Services con periodos de prueba.
Precio y veredicto
El XLE Plus FWD parte de unos 37.900-39.350 dólares (MSRP, sin destino). Con destino y algunos extras suele quedar cerca de los 40.000-41.000 dólares, según unidades vistas en el mercado.
Conclusión de la prueba: Toyota corrigió los puntos débiles del bZ4X. Más autonomía real, carga más práctica con NACS, más potencia y un interior más agradable.
Ahora es un competidor serio y más racional para quien busca un SUV eléctrico confiable, silencioso y con buena autonomía para el uso diario en Miami y alrededores. Si priorizas eficiencia y valor frente a prestaciones deportivas, el XLE Plus 2026 es una opción a considerar con seriedad.